ROMMEL
Nada de esto tiene continuidad, solo estoy escribiendo lo que me venga a la cabeza. Mi vida, mis historias. No tienen como función entretenerlos, ni el fin es que les encante; solo soy yo… drenandome.
Incluso esto me puede ayudar a determinar cual es el trastorno psicológico que tengo. Estoy seguro que hay algo.
¡Esto es tan ridículo! como cuando ves películas de personas escribiendo pendejadas con la esperanza de tener lectores y que algún día serán reconocido por lo que escriben. O quien sabe, hasta ser el responsable de inspirar a muchos con tus historias, que no son más que vivencias y cosas cotidianas; pero en el fondo sabemos que no hay magia y tampoco es un libreto el cual tenemos con certeza cual será final.
Por ahora puedo decir que estoy en esa parte de la película que aún no tienes ni idea de que va a pasar, pero estás recibiendo pistas de como irá la cosa, PERO como estamos tan pendientes de querer llegar al final, no prestamos atención a los detalles, “diálogos” o lineas que muchas veces determinan si entendiste o no la obra.
Soy un ocho ahorita mismo, quizás más por mis propias inseguridades. Que a la fecha no se de donde vienen, no tuve una infancia traumática, mis padres siempre han sido cariñosos y nunca me sentí afectado por su divorcio. Mis visitas al psicólogo han sido muy puntuales y se han visto interrumpidas ya sea por falta de tiempo o por que no están en el presupuesto de un chico en sus 20’s.
En fin, no quiero caer en clichés y decir “soy el único que me siento así” y la idea de esto es que si en algún momento alguien llega a leerlo se sienta identificado y diga "coño, no sólo yo vivo con depresión y con el autoestima por el piso por lo mismo”.
Como Millenials, tenemos ventaja con las redes. En mi caso, no soy un experto, pero le saco provecho a mi manera. Soy de los que busca experiencias, terapia, testimonios e historias para saber como lidear con una situación o como salir de ellas. Quien sabe y no soy el auténtico freak que pone en su buscador:
- “Ya han pasado 2 horas y aun no me escribe”
- “Tuvimos relaciones, fue brutal, hubo demasiada química, pero el tipo ya no me habla con tanto interés",
- “Como saber si soy un rebound".
- “Abrí grindr por primera vez, ayuda”.
- “A mi me gustan mayores, que me habrán la puerta y que me manden flores, donde consigo uno".
Disclaimer: Al sol de hoy desconozco la respuestas a esas preguntas.
Los que me conocen superficialmente dirían “A ti como te pasan estas cosas?” pero bueno, caras vemos, inseguridad infernal no sabemos. Me muestro por lo general amigable, seguro, atrevido, relajoso. No tienen idea cuanto me encanta ser el que te hace reír y encargarme de que pases un buen rato. Por otra parte, la misma persona capaz de entablar conversación con 15 personas desconocidas en una fiesta, es el que no se atreve a llamar para pedir información o le da pena entrar a un restaurante, ver el menú y no pedir nada. Literal, soy la definición de timidez en algunos momentos.
Soy tan extraño, aveces me muestro frío, que nada me importa, sin miedo a nada, que todo lo puedo (John Travolta en Greese y Zac Efron en HSM se quedan cortos) así mismo soy el que llora solito viendo una serie o el que cree en el amor de películas y que va a llegar el man más pasado del mundo y me va a enamorar y tendremos plantitas juntos. Pero obvio, no muestro esa parte “débil” ya que hoy día nadie aprecia eso y peor si te ponen la etiqueta de meloso, con ese tag créeme que estarás en el friendzone de por vida o visto como un awebao. GAYS ARE MEAN!
He reprimido tanto, que aveces al momento de flirtear, o soy extremadamente coqueto, me siento capaz de levantarme al que me de la gana (fase maníaca) si siento que el interés es mutuo, pero en cambio si el man me gusta más, de lo que yo siento que le intereso, (fase depresiva) no se ni como, ni cuando escribirle. Comienzo a acosar a mis amigos/as con mil preguntas y screenshots tales como: ¿Chucha, me escribió, que coño le digo?! ¿Si piensa que soy muy gay? ¿Será que no soy interesante? ¿Fren, que xopa lo invito a salir? “Shit y si me dice no, como verga hago para no quedar como un pendejo?.
Para batallar con todas estas inseguridades me he armado de una coraza que ¡vaya! Hace falta mucho esfuerzo para poder derrumbarla, a menos que seas uno de los insiders en mi vida y sabes por donde anda tabla, pero en muchas ocasiones he llegado a transmitir la imagen de “come mierda” o ridículo sin querer. Es algo inconsciente, lo siento gente, no soy Regina George, lo juro.
Recientemente llegó a mi la palabra narcisismo, antes pensaba que ser acusado de serlo incurría en ser alguien superficial, vale verga y hasta egoísta. Y no me cuadraba, ya que siempre he sido de los que apoya a sus amigos, el que puede pasar horas escuchándote, el que pone (AVECES) a los demás por encima de sus intereses o incluso el que prefiere ayudar a un compañero de trabajo antes que terminar sus pendientes.
Pero tuve la oportunidad de leer un poco más desde la perspectiva psicológica de este término y hasta pensé que me definía un poco.
Bien, partiendo de aquí y de esta chuchona definición diríamos: Man, tu vales verga, PERO es muy probable que solo lo use como una mascara.
Por que al mismo tiempo que pienso que soy lo máximo y que tengo una autoestima alta, tengo la mala costumbre de compararme con otros estándares y quedo con toda la fachada por el piso. Me doy cuenta que mi nariz no es tan perfilada, que mi cabello y mi piel no son de comercial o quizás no soy tan inteligente como creo solo por que no se tanto de política como quisiera, o no soy tan atrevido como para tomar la iniciativa con un chico que me guste y si soy rechazado que me dé igual.
El miedo al rechazo es algo que me ha afectado mucho, creo que de ahí viene mi afán por querer ser el centro de atención. Echando para atrás, aproximadamente unos 16 años atrás hay una historia que aún recuerdo como si fuera ayer y la verdad nunca le di importancia, pero siempre le recordé.
Jamás pensé que afectaría mi vida de adulto, pero JUSTO en este instante tengo la corazonada que puede ser la responsable de mi inseguridad social y mi necesidad de pertenecer a un grupo. La historia es algo tonta, pero si mi memoria la tiene presente es por que la maldita niña esa me jodió.
Entre 1999 y 2000 mis papas aún estaban juntos, recién se habían mudado y obvio, con un niño de 5 años, lo ideal es que lo relacionaran con lo chiquillos del nuevo vecindario. Yo era de los que le encantaba ir a montar bicicleta con mi papa, el siempre me llevaba a volar cometas (no, no es lo que piensan, cochinos) después de un ride de bicicleta por el parque. Resulta que un día después del paseo de rutina con mi viejo, al regresar a casa mi mamá nos comenta que la vecina me invitaba al cumpleaños de su hija "La Maldita”; vamos a llamarla así de ahora en adelante. Como la celebración iba a ser en la casa de la maldita, o sea a 6 ó 7 casas de diferencia, mis papas decidieron no acompañarme y me motivaron a ir solito en mi bicicleta, ya que era una reunión pequeña con amiguitos de la calle. Después de meditarlo e incluso decirles que prefería quedarme en casa si ellos no iban, me convencieron de ir.
Al llegar a la casa de la total desconocida, ya que teníamos menos de 2 semanas de mudarnos, me recibe la dueña de la casa, con una sonrisa amable me invitó adentro. Recuerdo que no entré por la puerta principal, me daba pena, ya que a todo esto, no estaba vestido para la ocasión, considerando que venía de jugar toda la tarde y mis papas no pensaron que ameritaba cambiarme ya que era un pequeño “Get together”.
Para evitar sentirme incomodo (no se como tan pequeño tenia tan presente lo que era la pena o ser extremadamente comedido) decidí entrar por las puertas laterales que daban a la cocina y me recibe una niña, con un vestido con lazo en frente y buco crinolina, estoy casi seguro que no podía pasar por la puerta la desgraciada de lo grande que estaba el traje. La chiquilla me recibe con una mirada escrutadora, con cara de “quien es este andrajoso” y seguido de eso me dice “¿Qué haces aquí? Yo no te invité”. Literal, no hice más que salir corriendo de esa casa, tomé mi bicicleta y pedalee con tanta fuerza mínimo mi vida dependía de ello, y lloré desconsolado todo el tramo hasta mi casa.
Automáticamente mis papas se acercaron donde mi y me avasallaron con preguntas; en ese momento de debilidad lo único que se me vino a la mente fue decir “Sé caí”. Mi papa me revisó y no veía nada en mis rodillas, pero yo seguía llorando sin consuelo.
Nunca les conté, por que creí que me harían volver a ese lugar, ya sea para hablar con los papas y buscar “enmendar” la situación y lograr que fuera amigo de la “maldita”. Desde ese día callar ha sido mi mejor herramienta para no enfrentar que soy sensible o que las cosas se solucionan y desaparezcan si no las hablo.
He pensado que ha sido útil, pero en realidad me he convertido en un colector. He guardado por 22 años muchas cosas, solo para mi ya que siento que es irrelevante o tonto compartirlo con alguien.
Escribir todo esto, aunque no lo crean, más que llenarlos a ustedes con una historia me sirve a mi de desahogo, así que gracias por leer, pero más allá de que me sirve para sanar. Darme su opinión de como manejar las cosas de ahora en adelante, es como que leas la biblia pensando en decirle luego a Dios, Jesus whatever como enfrentar con la situación.
Son mis experiencias y más allá de querer compartirlas, solo quería sacarlas de mi, ya que me di cuenta que callar solo me envenena. Este disclaimer es solo para pedir respeto y no lo tomen a burla, ya que sería de mal gusto.
En fin, me quedo con que aveces es mejor drenar un coagulo, la hemorragia pasará y te sentirás mejor cuando la herida sane.
PS: Para agregar más drama, escribí todo esto escuchando A Way Of Life - Hans Zimmere


























